Evaluación Pares
Evaluación Pares

Sebastián Arias Pajón
Donde la fuerza se vuelve canto,
el arte nace siendo amor
Manuela Cárdenas.
Manuela, amiga de risas y de la vida, colega de creación y ejemplo en su quehacer. Hay una relación muy conmovedora entre Manuela y el espacio, más que entrar en él o habitarlo, mantiene una conversación amable con las dimensiones de su cuerpo y las posibilidades de su alrededor, no se limita a moverse, su cuerpo no camina el espacio, lo escucha, lo despierta, lo expande. Su movimiento nace desde un impulso que se estira y rebota en el aire, que no se queda quieto, que vibra en su propio eco. Como si cada gesto fuera un diálogo entre lo que la rodea y lo que habita dentro de ella. Como si su cuerpo supiera conversar con el espacio. Como si el aire fuera también una extensión de su piel. Su danza parece entender algo que las palabras aún no alcanzan.
Cuando los hombros cargan historias
y se encargan de contarlas
En su movimiento está su forma de pensar el mundo, fuerte y decidido, amable y cuidadoso. Una combinación extraña pero perfecta para quien encuentra libertad en su movimiento. Como si su centro viajara para instaurarse en su espalda y permitir que sus alas se abran, nada es accidental en ella, por eso todo se siente libre. Pero es una libertad lúcida, no baila sin conciencia ni decisión. Observa el arte como quien mira un mapa antiguo y, aun así, encuentra nuevas rutas. Por eso admiro que ella no se ata a una técnica en particular, su movimiento es un proceso en constante apertura, no responde a mandatos rígidos, responde a impulsos verdaderos. Baila como quien deja que su cuerpo piense en voz alta.
El poder de danzar con la voz
Hemos escuchado por mucho que las bailarinas y los bailarines no debemos desconectar la voz del cuerpo, y verla es entender eso. Escucharla es como volver a una casa donde siempre está la luz encendida, y quiero aclarar que no hablo únicamente del factor estético del canto, no se trata de cantar lindo, se trata de ofrecer vida con la voz, ofrecer arte, ofrecer intención, y esa mezcla entre su fuerza y su delicadeza es la fórmula exacta para sostener. Su movimiento (incluyendo su movimiento sonoro) es una base fuerte, como algo profundamente maternal en su presencia. Escucharla suena a cuidado y verla se siente como un abrazo.
La rama más gruesa del árbol
puede sostener más frutos
Manuela es una artista firme, creo que la vida de sus creaciones empieza por la fuerza de su amor, un amor que resiste, que cuida, que analiza, que transforma. Y aclaro, no hablo del valor romántico del amor, porque el amor es tanto que es arte, a eso me refiero. Por eso da lugar al nacimiento de su movimiento y lo que evoca en quienes la vemos. Y yo, que la observo, que la veo vivir en la escena con una honestidad que no se fuerza, soy testigo de sentir ese fuego palpitante en su arte.
El eco que permanece después del movimiento
Hay cuerpos que transforman el lugar que pisan, ella es de esos cuerpos. Hoy, al recordar el proceso de Manuela, al ver su recorrido desde primer semestre hasta su salida de la universidad, no la imagino terminando un camino, sino buscando una nueva ruta en el mapa. Y yo me quedo con la certeza y el privilegio de haber visto un fuego honesto, una voz que abriga, un cuerpo que piensa, un corazón que crea.
Que tu movimiento siga estirando el aire
Que tu voz siga siendo hogar
Que tu arte siga naciendo de tu amor

Santiago Rincón
Manuela: Mariposa de
recuerdos y melodías
Escribo esta evaluación más como una carta;
Han pasado cuatro años, ocho semestres de vernos casi cada día, y hoy estamos a punto de graduarnos juntos. Hoy escribo esto desde el recordarte para reconocerte, desde la etimología de estas palabras, Hoy te vuelvo a pasar por el corazón para conocerte de nuevo.
Primer Semestre del año 2022, toda una camada de nuevos extraños entraba a Artes escénicas para empezar este sueño de ser artista, ambiente que parecía familiar y al tiempo hostil, una superioridad de mujeres frente a hombres, y yo, acostumbrado a ser de los más pequeños siempre, hoy era uno de los mayores. Con nadie podía conectar, con nadie quería hacerlo tampoco, existía una relación de mera cordialidad conmigo frente al grupo que cada día se iba consolidando más. El tiempo rápidamente hizo su deber y era claro quienes estaban adaptados al grupo que por azar se les asignó y quienes, cómo Manu y yo, no encajábamos ni a fuerza.
No sé bien que fue, si una sensibilidad especial, o una cosmovisión, o una forma similar de ver y entender el quehacer profesional, pero algo casi por pura intuición nos juntó, y desde ahí nos ha mantenido al lado del otro.
Rápidamente empecé a conocer a Manuela, y su arte empezó a adquirir sentido; esta es la primera cosa que quiero destacar de Manuela como Artista escénica, su facilidad para transitar por lugares de su propia vida que la han marcado tomando como musa estas experiencias para después ponerlas en el escenario.
De nuestras clases de ciclo básico recuerdo poco, tengo mucho más presentes estos momentos dónde salíamos a almorzar y podíamos hablar por horas sobre nuestra forma de entender el mundo y el arte. De estas conversaciones y en medio de la confianza que implica compartir experiencias profundamente dolorosas, me entero de un suceso que marcó la vida de Manuela, la muerte de su abuela. Para ese entonces recién había pasado, a cualquier edad la muerte es algo difícil de asumir, pero en plena adolescencia, quedarse sin la que en ese momento había sido como su madre a Manuela la afectó bastante.
Principios de Somática I, en medio de un ejercicio de clase que recuerdo perfectamente, no su objetivo, ni sus lineamientos, sino el ejercicio de Manuela, fue la primera vez que un ejercicio en la universidad me conmovió hasta el llanto. Un ejercicio que iniciaba en posición fetal hacia el piso, después de unas onomatopeyas entonadas y en una especie de “nacer” por el movimiento del cuerpo que con lentitud pero firmeza de levantaba, Manuela cantaba “Tu Falta de querer” de Mon Laferte. El detalle me parece importante pues ahí descubro no solo su capacidad vocal, cualidad que la potencia como artista, más allá de esto, descubro su verdad en escena, descubro el subtexto del artista atravesando su interpretación, era tan claro leer para quién iba este canto, que con solo ver la fuerza con la que salía la melodía y como sus venas del cuello se inflaban al tiempo que las lágrimas le quitaban peso a sus ojos, yo por lo menos, sabía que alguien en el cielo estaba recibiendo ee canto.
Esto se convirtió en un tema recurrente en su creación artística, y para Principios de Puesta en Escena I, con el maestro Victor Quesada, Manuela decidió hacer un trabajo que mezclaba sus dos disciplinas, la danza y la actuación, estaba vestida completa por una tela amarilla, mariposas adornaban su cabello, nuevamente era ejercicio en memoria de su abuela, y nuevamente estaba yo conmovido hasta las lágrimas.
Podría quedarme con mil experiencias más de ciclo básico, todo lo vivido en Principios de Danza I y II, pues siempre estábamos al lado del otro, aprendiéndonos las coreografías, repasando juntos, éramos inseparables, éramos casi una sola persona, que era raro verla sin la otra.
Esta cercanía me permitió entender que Manuela es una artista guiada por su corazón, marcada hasta los huesos por el amor, carga así mismo sobre sus hombros y con mucha honra su historia familiar y cuando puede hacer memoria o enaltecer ese recuerdo, lo hace con creces. Es muy entregada a su profesión, Manuela es de esas personas que no decepciona, que no falla en su resultado, pero ¿a qué costo?
Cerramos nuestro ciclo básico con las funciones del montaje “Reditus Infinitum” lugar donde dimos nuestra primer venia juntos, esperando que no fuera la última.
Ya entrados a ciclo profesional nuestros caminos de alguna forma se empezaron a abrir, mientras Manu exploraba técnicas como Tap y Jazz, y hacía ensambles de danza, yo me encaminaba hacia la actuación, poco compartíamos de clases, pero esto no significaba que no nos viéramos seguido pues por fuera de la Universidad empezamos a trabajar en la misma empresa.
Esto es otro aspecto que forjó nuestra amistad, y que habla de la dedicación de una artista, Manuela, una chica que en edad es dos años menor que yo, pero que en conocimientos de vida me lleva muchos años ella a mi. Empezamos a trabajar juntos por cuestiones en un momento principalmente económicas, pero rápidamente Manuela destacó. Era una pequeña empresa de logística dónde la producción de campo era el puesto más solicitado y competido, pronto Manuela había subido los escalones para estar en ese lugar de la forma en que quería.
Esto a su vez acarreó otros problemas fuertes, eventos que terminaban un domingo de madrugada frente a clases que iniciaban muy temprano al día siguiente. El cuerpo empezó a pasar factura, pedía descanso a gritos. Esto no fue un proceso corto, varios meses tuve que ver como el tiempo no le alcanzaba y cómo quería poder multiplicarse para estar en varios lugares rindiendo a la vez. Esto generó estrés, frustración, falta de sueño, trasnochadas, pero creo que lo más importante es la experiencia que esto le dió a Manuela
Trabajar por fuera no solo hizo que Manuela se convirtiera en una gran productora, aquella que cualquier persona querría en su proyecto, una jóven que a su corta edad da la seguridad de encargarle proyectos gigantes a sabiendas que en sus manos va a salir bien. Trabajar por fuera también hizo a una Manuela mucho más disciplinada, forjó a una artista que tuvo que aprender a las malas que hay veces dónde hay que decir “No”, dónde hay que tener muy claras las prioridades, y no perderse a ella misma por satisfacer las necesidades de otros.
Dentro de esto, creo que Manuela llegó a un punto de equilibrio dónde no deja de ser esa mujer trabajadora, entregada, confiable por la que destacó en un principio, ahora también prioriza su bienestar físico y emocional, lo que la hace rendir mejor en los múltiples trabajos que desarrolla.
Más adelante en la carrera volvimos a coincidir para ver una técnica básica juntos, Improvisación Teatral de la mano del maestro Leonardo Caicedo, así como La puesta en escena de Dramaturgias con Maria Adelaida Palacio o el Laboratorio de Exploración Audiovisual. De cada clase puedo rescatar muchas cosas de Manuela, su creatividad componiendo, su espontaneidad improvisando, su capacidad de hacer humor, drama y realismo, su capacidad por ir más allá y crear historias que tocan corazones pues están escritos desde ahí… pero sin lugar a dudas lo que más me impresiona de Manuela lo podría resumir en una palabra:
Manuela es VERSATILIDAD
A nivel de danza la he visto haciendo contemporáneo, jazz y tap. En actuación la he visto desde la improvisación, pasando por el clown, el teatro de texto, el realismo y la fantasía. La he visto cantar, ser productora de campo, ser productora general de eventos masivos… y en cada cosa destaca Manuela.
A nivel personal destaco en ella algo que tiene mucho mérito. Todo lo que ha hecho lo ha ganado a pulso, no solo me consta, la vi subiendo escalón a escalón dentro de una empresa y un medio que es durísimo para las mujeres. También sé que si nos conocimos es por su beca de excelencia, que si pudo disfrutar de irse a aprender nuevas cosas a Ciudad de México fue por su buen promedio y lo juiciosa que es con su carrera. Manuela no solo es talentosa, es disciplinada y siempre he creído que esa es la suma perfecta para el éxito.
Ya pasaron cuatro años desde que nos conocimos, hemos crecido juntos, hemos aprendido, reído y llorado, hemos peleado y nos hemos amado. Hoy, es un honor estar saliendo de la universidad caminando junto a la persona con la que también entré acá, no podría estar más orgulloso de ver la madurez que has adquirido con los años, la fuerza, la valentía, la seguridad en ti misma, sin perder ese miedo al fracaso que nos hace movernos por lo que queremos.
A Manuela siempre la pediré para mi equipo, y siempre querré estar en el suyo, agradezco haber coincidido con una amiga de vida, no solo de profesión, con una persona tan talentosa, con un corazón tan grande, con una luz propia que infinidad de veces me sirvió de faro cuando estaba perdido. Manuela para mí es eso, es luz, es memoria, es melodía. Y sé que pronto el circuito de las artes escénicas podrán comprobar esto que dicen mis palabras.
Manu, agradezco poder tenerte en mi vida, te admiro profundamente, y espero que esa voz, que esas musas que agarras de tus experiencias personales, que ese corazón sensible, crezca lo que más pueda, porque pide a gritos ser escuchado por cada vez más personas, nunca dudes de esa potencia para llegar a las fibras más sensibles del ser humano, porque con facilidad lo logras.
¡Por una vida artística a tu lado!
