Evaluación Docentes
Evaluación Docentes

Jhonny Alexander Muñoz
Docente – Actuación
Programa de Artes Escénicas
Manuela es actriz, bailarina, cantante y productora. Y es, con seguridad, una estudiante que extrañaré en mis clases. La conocí en su primer semestre en la clase de Principios de Actuación y ahora en su último semestre en el ensamble de Siete Gatitos. En medio de eso nos hemos encontrado en diversas clases: Ensamble de escrituras, Cántico cósmico (ensamble interdisciplinar a partir de la obra de Ernesto Cardenal), Chambacú (ensamble interdisciplinar a partir de la novela de Manuel Zapata Olivella) y Puesta en escena vanguardias y teatralidades. De tal manera que pude acompañar diferentes momentos de su carrera y confío ampliamente en su crecimiento como artista escénica.
Pienso que a Manuela la distingue la capacidad de habitar la escena con compromiso, fuerza y disposición, así como su habilidad de pasar de un lenguaje a otro (actuación, canto, danza) o de crear conexiones entre ellos.
Así mismo, tiene un gran compromiso por la trasescena y el diseño de vestuarios.
Con Manuela es fácil tener un diálogo tranquilo, abierto y comprometido con el trabajo. Hicimos en primer semestre un acercamiento a Que viva la música, de Andrés Caicedo. Un material arriesgado para un primer semestre, pero sé que ella recuerda con bastante atención y picardía. Luego exploramos la obra de Manuel Zapata Olivella, quien sin dudas es uno de los grandes escritores colombianos, con una fuerte temática social. Y posteriormente estudiamos la obra del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, en su visión de un cosmos donde se entrelaza el amor, la naturaleza, la revolución y las cosas sencillas de la vida. Y finalizamos este recorrido con el gran dramaturgo brasilero Nelson Rodrigues, donde Manuela fue protagonista interpretando a Aurora, la hermana mayor de esta familia de Siete Gatitos. Puedo percibir, entonces, que, sin haberlo planeado, realizamos juntos un recorrido por grandes referencias de la literatura colombiana y latinoamericana. Me alegra mucho que se lleve en su alma de artista escénica la inquietud y experiencia de haber tocado la obra estos autores, que sin duda estimularán sus búsquedas o serán una fuerte referencia para su vida profesional.
Manuela es productora. Este oficio lo ha desarrollado fuera de la Universidad. Y es admirable su berraquera para costearse en gran parte su vida universitaria. Siempre la ví gestionando su beca o trabajando por fuera de la Universidad. Ciertamente esto hizo que por momentos no estuviera presente en algunas sesiones. Pero pude notar también su fuerte compromiso con los procesos y la capacidad que tenía de desatrasarse y realizar aportes muy significativos.
Su participación en Siete Gatitos fue fundamental para el desarrollo del ensamble, en su liderazgo dentro del grupo, madurez para asumir un proceso de creación basado en un laboratorio de exploración escénica, su capacidad y aportes en la elección y consecución de los vestuarios, así como la notoriedad en su capacidad interpretativa en su personaje.
¡Muchos éxitos para Manuela en su vida profesional! ¡Y le agradezco su cariño y disposición en mis clases!
Un abrazo.

René Arriaga
Docente – Técnicas de Danza Tradicional
Programa de Artes Escénicas
Desde sus primeros pasos en el aula, Manuela Cárdenas se ha mostrado como una estudiante comprometida, sensible y profundamente interesada en los lenguajes escénicos que dialogan con la tradición. Su proceso ha estado marcado por una búsqueda constante de conexión entre el cuerpo, la música y la memoria cultural.
Durante el curso de Técnica Básica, Manuela enfrentó una dificultad particular: la apropiación del movimiento propio de la danza tradicional de la región Caribe. Estos gestos, cargados de historia y ritmo, exigieron de ella una transformación corporal que no fue inmediata. Sin embargo, su persistencia y genuino interés por la clase y los espacios académicos en los que participó, le permitieron superar este obstáculo con determinación. Poco a poco, su cuerpo fue encontrando el pulso, la cadencia y la expresividad necesarias para habitar con autenticidad estos movimientos.
En el ensamble Chambacú, Manuela reveló una fortaleza notable: su capacidad musical, especialmente en el canto. Su voz, clara y emotiva, se convirtió en un elemento fundamental para la construcción sonora del montaje. Más allá de su ejecución vocal, sus aportes desde la música enriquecieron el proceso creativo, aportando matices, ritmos y atmósferas que fortalecieron la narrativa escénica.
Su participación en el ensamble Cántico Cósmico y en el grupo cultural Yuma consolidó su presencia como artista en formación. En estos espacios, Manuela demostró una actitud colaborativa, una disposición constante al aprendizaje y una sensibilidad que le permitió integrar lo técnico con lo poético.
La evolución de Manuela es testimonio de lo que puede lograrse cuando el interés genuino se encuentra con la disciplina. Su proceso no ha sido lineal, pero sí profundamente significativo. Ha sabido transformar las dificultades en oportunidades, y sus aportes, tanto desde el cuerpo como desde la música, han dejado huella en los procesos colectivos.
Seria por supuesto interesante verla continuar su exploración en la relación entre música y danza, fortaleciendo su técnica corporal y expandiendo su voz como herramienta escénica. En ella habita una artista que escucha, que aprende y que transforma.
